Hoy es el Día de los Padres en mi país. En honor a esto, aquí les dejo un artículo que escribió mi esposo.

Todos deseamos tener una buena vida. Sea cual sea tu definición de buena vida, para lograr tenerla, tienes que tomar decisiones que sirvan de resorte para impulsarte hasta lo que deseas logras.

Aquí te dejo tres maneras que te ayudarán a tener una mejor vida.

Controla tu percepción

Hace unos años, unos «desconocidos» entraron en mi hogar aproximadamente a las 4am. Tomaron prestado (sin devolución) unas laptops, mi celular, mi cartera y la de mi esposa. Para mi fortuna, solo se llevaron cosas materiales.

A pesar de que me robaron, pude ver el lado positivo de aquel suceso. Ese día, mi esposa, mi hijo y yo la pasamos de maravilla junto a mi familia y a la de mi esposa. A pesar de lo que sucedió, los beneficios superaron las pérdidas.

Controlé mi percepción y opté por ver el lado positivo de un suceso malo.

Dirige tus acciones

¿Alguna vez te has descubierto negociando contigo mismo? Tal vez seas como yo y te digas a ti mismo, «Si haces esto, te ganas aquello.».

Una manera efectiva de dirigir tus acciones es premiándote por las acciones positivas que realices durante el día. Las pequeñas recompensas pueden motivarte a realizar las tareas que tienes días postergando. Dirige tus acciones hacia aquellos sueños y metas que quieras lograr.

Míralo de esta manera, una noche de Netflix no es una escapatoria, es una recompensa. Entrénate para ver tus horas de ocio como una recompensa por las acciones positivas que realizaste durante el día.

Es importante destacar que dirigir tus acciones es mucho más que premiarte por las cosas buenas que hagas. Es también hacer las cosas que no quieres hacer, es mejorar la calidad de tu trabajo, es reducir el tiempo de entrega, es entregar dentro del presupuesto, es entregar a tiempo, es fascinar a tus relacionados, es satisfacer tu sed de mejorar.

Acepta de buena gana lo que está fuera de tu control.

Cada día nos encontramos con sucesos que se escapan de nuestro control.

Tal vez se pinchó el neumático de tu vehículo, tal vez te enfermaste o tal vez se dañó tu computadora. Estos acontecimiento suelen frenarnos de golpe y, en ocasiones, los vemos como un presagio de lo que está por venir.

No obstante, cuando buscamos controlar nuestra percepción y dirigir nuestras acciones, lo que otros verían como un problema, nosotros lo veríamos como un aprendizaje. Y cuando hacemos esto, ¡ganamos!

Así que ganemos juntos y sigamos buscando una mejor vida para nosotros y nuestros relacionados.

Mi esposo es José Rosado, que es diseñador y desarrollador web. Es un buen esposo.

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